¿Cómo hacer que tu familia coma mejor sin desfallecer en el intento? Te lo cuento!

¿Cómo hacer que tu familia coma mejor sin desfallecer en el intento? Te lo cuento!

Hoy voy a contarte como iniciamos el tránsito hacia una alimentación saludable, y sostuvimos esos cambios todos estos años, a pesar de diferencias o presiones que por momentos puede haber de parte de la familia o amigos.
Mi esposo y yo venimos de sendas familias bien argentinas. Muchas carnes, snacks, pan y pastas. Sin embargo, en ambos casos se consumen abundantes frutas y verduras. Además, mi madre siempre fue bastante diversa en que a comidas caseras se refiere – y aunque mi familia de origen no es vegetariana – recuerdo haber comido pizzas de mijo, seitán, leche de soja y milanesas de soja al menos una vez por semana. Les cuento esto porque, a la hora de plantear modificaciones alimentarias son muy importantes las historias familiares de cada paladar.

Entonces, lo que hicimos en nuestra casa fue ir reemplazando de los alimentos consumidos a diario: la sal de mesa, el azúcar, la yerba, las harinas, y el agua. De a poco fuimos cambiando – en todos los sentidos – , despojándonos de lo viejo para tomar lo nuevo.

Algunos tips!
1. Reemplazamos la sal de mesa por sal marina sin refinar (para evitar la desmineralización del organismo y favorecer la recuperación del sentido del gusto).

2. Dejamos de comprar azúcar blanco y empezamos a consumir azúcar mascabo, miel y arropes (evitando el consumo de endulzantes químicos como edulcorantes y extractos industriales).

3. Sustituimos las harinas blancas por aquellas integrales sin refinar (que contribuyen a la regulación de la función intestinal y tienen un efecto muy beneficioso sobre el metabolismo de los azúcares).

4. Al arroz blanco, lo reemplazamos por arroz integral (aprovechando así las propiedades nutricionales de este grano).

5. Dejamos de consumir aceites refinados y comenzamos a comprar aquellos aceites extra vírgenes y de primera presión en frío. Para el caso de los tés y los cafés, recurrimos a las hierbas y especias, y a los cafés vegetales (algarroba, mistol, higo, etc.).

Crecieron y proliferaron las frutas, verduras, los brotes y fermentos en la comida de todos los días. La carne dejó de estar presente en la mesa, salvo en alguna reunión familiar. Estas variaciones alimentarias representan oportunidades para incorporar nuevos hábitos y no sólo buscar reemplazar todos los antiguos. Ya son 8 años de cambios, que nos han llevado a otros cambios, a otras preguntas y nuevas respuestas.