Taller on line de alimentación natural y cocina vegetal para la infancia

Hace tiempo que quería organizar un taller de alimentación natural para niños y al fin pude lograrlo. En mi día a día como mamá,  como te debe pasar en casa, es realmente un desafío permanente que mis niños se alimenten bien, los dulces y snacks industriales dificultan mucho esta tarea. Este taller nace de mi experiencia sobre cómo hacer que un niño coma frutas, verduras, frutas pasas, leches vegetales y hamburguesas de cereales en estos tiempos de fast food.
Además podrás:
• Comprender por qué cuesta tanto incorporar vegetales a la alimentación de los niños.
• Aprender técnicas para ampliar el paladar infantil.
• Elaborar preparaciones nutritivas, ricas y saludables con recetas sin aditivos, sin refinados, ni productos animales.
Cocinar de una manera más saludable, práctica, sencilla y económica.

Youtube5

Si deseas participar de este comunicate vía mail a cocinamedicinal@gmail.com y con gusto te brindaré más detalles.

 

 

¿Cómo hacer que tu familia coma mejor sin desfallecer en el intento? Te lo cuento!

¿Cómo hacer que tu familia coma mejor sin desfallecer en el intento? Te lo cuento!

Hoy voy a contarte como iniciamos el tránsito hacia una alimentación saludable, y sostuvimos esos cambios todos estos años, a pesar de diferencias o presiones que por momentos puede haber de parte de la familia o amigos.
Mi esposo y yo venimos de sendas familias bien argentinas. Muchas carnes, snacks, pan y pastas. Sin embargo, en ambos casos se consumen abundantes frutas y verduras. Además, mi madre siempre fue bastante diversa en que a comidas caseras se refiere – y aunque mi familia de origen no es vegetariana – recuerdo haber comido pizzas de mijo, seitán, leche de soja y milanesas de soja al menos una vez por semana. Les cuento esto porque, a la hora de plantear modificaciones alimentarias son muy importantes las historias familiares de cada paladar.

Entonces, lo que hicimos en nuestra casa fue ir reemplazando de los alimentos consumidos a diario: la sal de mesa, el azúcar, la yerba, las harinas, y el agua. De a poco fuimos cambiando – en todos los sentidos – , despojándonos de lo viejo para tomar lo nuevo.

Algunos tips!
1. Reemplazamos la sal de mesa por sal marina sin refinar (para evitar la desmineralización del organismo y favorecer la recuperación del sentido del gusto).

2. Dejamos de comprar azúcar blanco y empezamos a consumir azúcar mascabo, miel y arropes (evitando el consumo de endulzantes químicos como edulcorantes y extractos industriales).

3. Sustituimos las harinas blancas por aquellas integrales sin refinar (que contribuyen a la regulación de la función intestinal y tienen un efecto muy beneficioso sobre el metabolismo de los azúcares).

4. Al arroz blanco, lo reemplazamos por arroz integral (aprovechando así las propiedades nutricionales de este grano).

5. Dejamos de consumir aceites refinados y comenzamos a comprar aquellos aceites extra vírgenes y de primera presión en frío. Para el caso de los tés y los cafés, recurrimos a las hierbas y especias, y a los cafés vegetales (algarroba, mistol, higo, etc.).

Crecieron y proliferaron las frutas, verduras, los brotes y fermentos en la comida de todos los días. La carne dejó de estar presente en la mesa, salvo en alguna reunión familiar. Estas variaciones alimentarias representan oportunidades para incorporar nuevos hábitos y no sólo buscar reemplazar todos los antiguos. Ya son 8 años de cambios, que nos han llevado a otros cambios, a otras preguntas y nuevas respuestas.

¿Qué tiene que ver la teta en las preferencias alimentarias de nuestros hijos?

¿Qué tiene que ver la teta en las preferencias alimentarias de nuestros hijos?

Hoy vamos a traer a este blog una nota que me parece siempre muy interesante. Cuando nos adentramos en el tema de los hábitos alimentarios encontramos varios trabajos que señalan la estrecha relación que existe entre el tipo de alimento que consume la madre durante la gestación y los gustos y elecciones alimentarias que posteriormente desarrollará el niño. La percepción del gusto parece ir mucho más allá del reconocimiento de sabores dulce, salados, amargos, etc. Sus mecanismos aún permanecen desconocidos. El niño “aprende el gusto”, lo incorpora a través de la ingesta de la leche materna, de esta manera la madre le enseña cuáles son los alimentos seguros. Es a través de la leche que el lactante absorbe sabores y aromas, configurando su paladar, y estableciendo una familiaridad con determinados alimentos. También es interesante mencionar que las investigaciones sugieren que los niños que se alimentan del pecho materno aceptan mejor las nuevas preparaciones. Esto que suena muy científico se resuelve en la cocina madrecitas.

Fuentes que consulté:

http://pediatrics.aappublications.org/content/93/2/271.short

http://ajcn.nutrition.org/content/90/3/780S.short

JMM Villaresa, MJG Segoviab – Revista pediatría de atención primaria, 2006